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Historia | |||||||||||||||||
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Los siglos XIV y XX En la historia del convento el siglo XIV fue una época movida en la que se dedicó a la enseñanza y en la que la comunidad monástica creció. Se fundan colegios de mucha fama para señoritas: en 1829 una escuela primaria, en 1839 un colegio mayor para mujeres y en 1884 un seminario para la formación de profesores. A comienzos del siglo XX se ensancharon las actividades escolares estableciendo centros de enseñanza también en otras ciudades. Este proceso de desarrollo en cada etapa llevó consigo dificultades enormes. Sin embargo no quiero referirme a eso hoy. Solamente quiero llamar la atención sobre el gobierno nacionalsocialista del siglo XX. Este gobierno puso término al desarrollo próspero en el convento Santa Magdalena. En 1937 y 1938 cerraron todos nuestros Institutos en la ciudad y también en las afueras; los nacionalsocialistas relevaron de su cargo escolar a las hermanas. De nuevo ellas se hallaron ante la nada. ¿Y qué sucedió después? El pretendido golpe de aniquilamiento se convirtió en el germen de un futuro nuevo: esta perspectiva llegó de Sudamérica. Los obispos de Brasil y del Perú pidieron en estos tiempos a las hermanas del convento Santa Magdalena a ayudarles en el ámbito del trabajo misionero en estos países. De ahí que desde 1937 hasta 1939, 31 profesoras bastante jóvenes emigraron a Sudamérica. Mientras que en el Perú y en Brasil fundaron Centros de Enseñanza y bases misioneras, en Europa el desarrollo histórico desembocó en la catástrofe. Los nacionalsocialistas confiscaron las casas de nuestra Comunidad monástica, nos expropiaron por la fuerza y en la guerra destruyeron el grupo de edificios del Convento arrojando bombas. Después de la derrota del Tercer Reino las hermanas que se habían quedado en Alemania movilizaron todas sus fuerzas y ya en el mes de octubre del año 1945 lograron inaugurar en el terreno del Convento una escuela primaria y un colegio mayor para chicas alojadas en un internado. Puesto que la cantidad de alumnas creció anualmente era indispensable dar orden de construir nuevos edificios. Así que en el año 1957 se construyó el colegio Edith-Stein en el que hasta hoy en día se encuentran el "Gymnasium" y la "Realschule". Actualmente en el colegio Edith-Stein estudian más o menos 1100 alumnas. Es así que nuestra labor educativa florece nuevamente. Dentro de esta historia, hay algo muy importante, que no podemos dejar de mencionar, se trata de lo más importante para nuestra Congregación: l a veneración de la Santa Eucaristía de la que en el transcurso de los siglos las hermanas sacaron la fuerza de seguir adelante, también en los momentos tristes o sombríos de nuestra vida monástica. Algunos años antes de la secularización y expropiación del convento madre Vincentia Simbsler tenía una visión de ensueño (1798) contemplando un cuadro de Nuestra Señora del Buen Consejo. En esta visión previó paso a paso los acontecimientos que se verificaron más tarde. Además ella recibió el mandato de esforzarse a toda fuerza por el mantenimiento del convento. Madre Vincentia no apuntó su visión hasta que todo se había verificado. Ella escribe: "Rogué con mucha confianza a la misericordia de Dios delante del cuadro de Nuestra Señora del Buen Consejo por la protección de nuestro convento. Rezando me sentí muy débil y me dormí apaciblemente. Soñé que mi ángel guardián y mi patrona del bautizo se acercaron a mi dormitorio. Mi ángel guardián me dijo: ´Vincentia, levántate y acompáñame a la puerta del coro. Allí quiero predecirte qué sucederá con el convento.´ Tenía la impresión como si lo acompañara a la puerta del coro. El ángel me enteró: Mira, por aquí pasará un señor llevando un abrigo verde (un soldado) que cerrará las habitaciones del convento. Eso te causará mucha pena. Después de haber dicho todo esto mi ángel guardián me guió sobre un río (el Rin), a continuación pisamos la nieve, atravesamos superficies de hielo y setos con espinas y él me dijo: andarás por este camino oneroso y un chico llevando consigo pan blanco te guiará por este camino. Harás todo esto con la intención de recibir de nuevo el convento. Después de haber formulado estas promesas mi ángel guardián me guió por todo el convento y me mostró todos los techos y todas las puertas con agujeros. Vas a ver que a causa del techo ruinoso caerán gotas de agua a tu cama. Te vas a esforzar mucho por el restablecimiento del convento. Sufrirás mucha resistencia y persecución. Puesto que todo eso ocurrió sin excepción ninguna lo apunté y quiero pedir a todas las generaciones que nos seguirán en la vida monástica que se den cuenta de lo siguiente: En tanto que vivan la idea de la comunidad monástica pacíficamente participarán en la bendición. En el momento en el que a madre Vincentia le enseñaron en su visión la miseria de nuestra comunidad también le prometieron que un mozo joven llevando vestidos blancos guiaría a la comunidad por este camino pesado y que la vigorizaría con este pan - se trata de Jesús en el sacramento de la Santa Eucaristía. Además a madre Vincentia le prometieron que este pan a la comunidad le daría la fuerza de soportar toda la miseria y de cumplir su mandato de salvar el convento. Y ella nos asegura: "Siempre permanecerá la bendición de Dios en vuestra comunidad si vivís pacíficamente la idea de la comunidad monástica." La Santa Eucaristía y la idea de la unión corresponden una a otra inseparablemente. A veces no es fácil realizar la idea de la unión porque representamos caracteres muy distintos. Pero si queremos verdaderamente esta unión íntima y si nos esforzamos por realizarla Cristo nos la regala en la Santa Eucaristía , quiere decir en el sacramento de la unidad. Ya que nosotras todas recibimos el cuerpo singular de Jesucristo. La veneración de la Santa Eucaristía en la Santa Misa es el rasgo más característico y significativo de nuestra comunidad. Ya en el año 1804 las hermanas alquilaron el Convento llamando la atención sobre la circunstancia "que Dios todavía estaba presente en el Santísimo Sacramento en su Iglesia". Si madre Vincentia de éste no hubiera sacado la fuerza de sobrevivir, nuestro Convento habría quedado destruido como consecuencia de la secularización lo que ocurrió a numerosos conventos en esta época. Pero también posteriormente la veneración de Jesús en el Santísimo jugó un papel importante en nuestra comunidad: Ya desde el año 1887 en vísperas de la fiesta del Corazón de Jesús se reúnen todas las hermanas en la Iglesia para celebrar la consagración del Corazón de Jesús. Después tiene lugar la veneración ante el expuesto Santísimo hasta la medianoche. Pocos años después se estableció la costumbre de una veneración nocturna que duraba del Jueves Santo al Viernes Santo. En 1934 cuando el régimen nacionalsocialista se consolidó en Alemania la entonces Priora General, madre Ambrosia Hessler, pidió al obispo de Speyer de permitirles la práctica diaria de la veneración ante el expuesto Santísimo empezándola por la mañana después de la misa y terminándola por la noche después de las vísperas. Seguimos practicándolo hasta hoy día en Santa Magdalena. Creemos que de la veneración proviene la bendición de Dios que es el fundamento de nuestro trabajo apostólico. En el breve texto del Santo Padre que lleva el título "Comienzo nuevo en Cristo" él pone énfasis en la importancia de la Santa Eucaristía para los miembros de las congregaciones diferentes. Escribe: "Aquí, ante el Santísimo la intimidad con Cristo puede ser vivida plenamente... En la Eucaristía Cristo nos une verdaderamente con si mismo en su consagración pascual al Padre: nos sacrificamos y somos sacrificados. Las mismas sagradas órdenes de la vida monástica llevan rasgos eucarísticos. Pueden ser consideradas como una consagración absoluta de si mismo que se caracteriza por su más íntima unión con el sacrificio eucarístico. Mis queridas madres y mis queridos padres, encontrad a Jesús y contempladlo de una manera excepcional en la celebración y veneración diarias de la Eucaristía." Esta es la historia sostenida por el Amor y la Misericordia de Dios Padre a través de los siglos, una historia construida en la compañía de Jesús Sacramentado vivo y presente en cada una de nuestras vidas y la de nuestros hermanos. Una historia llena de la presencia del Espíritu Santo consolador y guía.
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Introducción La historia del convento Los comienzos La vida de las religiosas llamándose penitentes Conversión a la orden de las dominicas Un poco más de historia La secularización y la recuperación del convento Los siglos XIV y XX |
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